Aunque no se conoce ningún gen asociado al trastorno, suele existir una tendencia familiar. De forma que hasta un 60% de niños que presentan enuresis nocturna primaria tienen un hermano (más frecuente si son gemelos) o un progenitor que haya tenido ya el problema. De hecho, si los dos padres controlaron la orina por la noche más tarde de lo normal, la probabilidad de que el niño moje la cama, más allá de los 5-6 años, es de hasta un 77%.
